Laura

 Laura anda decaída. Laura vaga por las calles y no sabe bien qué puede hacer. Odia ese sentimiento que la posee de vez en cuando, esa sensación de que las ganas de nada vuelven a tomarla por la espalda, y a poseerla en el rincón más oscuro de los callejones de la vida. Piensa que se siente violada de nuevo por entidades invisibles que la atropellan y la toman sin disimulo…total, son invisibles. 

Y no sabe qué hacer. Camina, anda, se sienta, abre un libro y lo cierra al instante, vuelve a caminar, entra a tomar un café pero antes de pedirlo se retira de la mesa, aburrida, agobiada, hecha nada. 

Y vuelve. Vuelve a los brazos de ese que la hace feliz por apenas un ratito. Aunque sabe que la felicidad dura poco. Vuelve a la dopamina fácil, al sexo burdo, a los besos sin amor.

Se viste y vuelve a afrontar la vida, un poco más pesada que antes, un poco más aburrida, un poco más triste. Un poco menos ella.


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