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Como abrazada al rencor de Hanna

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COMO ABRAZADA AL RENCOR DE HANNA   Habitualmente, no me cuesta enfrentarme a la hoja en blanco. No soy de esas personas que escriben y borran muchas veces las palabras con las que comenzarán su texto, ni mucho menos que organice las ideas en un papel borrador previamente, como les enseño a mis estudiantes que es correcto hacerlo. Quizás sea porque ensayo una y mil veces cada palabra en mi mente y cuando el texto ya ha tomado su forma en mi cabeza me dispongo a materializarlo. Este texto lo ensaye muchas veces en poco tiempo. Muchas veces imaginé, redacté, corregí, reformulé y repensé cada una de las cosas que quiero decir, incluso las verbalicé. Sin embargo, una vez decidida a escribirlo por fin, como un intento desesperado de que esas palabras abandonen mi cabeza cuando encuentren el papel (la obsesión por un único tema me mata), no tengo ni idea de cómo empezarlo.  Supongo que la mejor forma es, como dice mi mamá, por el principio.  Llevo mucho tiempo deseando, anheland...

Tengo miedo

 Hoy me duele la Patria y lo único que sé hacer es escribir.  Hambre Dolor  Muerte Hambre Mas hambre Mientras ellos se regodean Nos tiran con desprecio Las migajas de su mantel. Sí, lo robé  No sé a quién  Hoy no sé nada Solo sé quién soy Una zurda Hija de puta Chorra Ladrona Un mandril También sé que no voy a correr Aunque tengo miedo Tengo miedo porque hoy Grabois está preso Y el pueblo está tranquilo Tengo miedo porque hoy La democracia está herida Y el pueblo está tranquilo Tengo miedo porque hoy Veo en la pantalla lo que leí en libros de historia Y pensé que no me iba a tocar vivir. Tengo miedo porque hoy No sé si me van a defender  Cuando vengan por mí.  Tengo miedo porque hoy Veo que el terror avanza Mientras todes duermen.

La alegría como trinchera

 Ya conocen un poco a Laura. Se las he presentado. Es una piba soñadora. Vive soñando, sueña más que vive, sueña dormida y despierta.  Sueña mundos hermosos y mundos horribles. Sus sueños se escapan de su dominio y cobran entidad propia. Laura ya no posee poder sobre estos, sino que vagan por su cabeza como pájaros en el aire.  Sin embargo, Laura no se rinde. A veces, cuando una pequeña grieta se abre entre las imágenes que pululan en su cabeza, se cuela algo de su voluntad y redirecciona sus visiones a lugares felices.  Laura ha decidido que a pesar de habitar dos mundos espantosos (el real y el imaginario) haría de la alegría su trinchera. El mundo puede pudrirse de mierda y ella, sin ignorar y sufrir por eso, plantaría la bandera de la alegría en su terreno. Elige esa bandera colorida, la de los derechos, la del amor. Y con lágrimas en los ojos, sonríe.  Canta, baila, grita...todo lo hace -técnicamente- mal. No sabe bailar y desafina cada nota. Pero lucha por...

Laura

 Laura anda decaída. Laura vaga por las calles y no sabe bien qué puede hacer. Odia ese sentimiento que la posee de vez en cuando, esa sensación de que las ganas de nada vuelven a tomarla por la espalda, y a poseerla en el rincón más oscuro de los callejones de la vida. Piensa que se siente violada de nuevo por entidades invisibles que la atropellan y la toman sin disimulo…total, son invisibles.  Y no sabe qué hacer. Camina, anda, se sienta, abre un libro y lo cierra al instante, vuelve a caminar, entra a tomar un café pero antes de pedirlo se retira de la mesa, aburrida, agobiada, hecha nada.  Y vuelve. Vuelve a los brazos de ese que la hace feliz por apenas un ratito. Aunque sabe que la felicidad dura poco. Vuelve a la dopamina fácil, al sexo burdo, a los besos sin amor. Se viste y vuelve a afrontar la vida, un poco más pesada que antes, un poco más aburrida, un poco más triste. Un poco menos ella.

De sueños y desvelos

 Ella es Laura, se las presento. Es mi amiga hace ya varios años. Laura esta cansada de la vida de mierda que lleva. Es chiquita, su cuerpito inspira la ternura de una niña, mientras que su rostro, el respeto de una mujer. Transita sus jóvenes treinta años con una pesadez anciana. En ella conviven la niña, la mujer y la vieja. Las tres, al mismo tiempo.   Laura está cansada. Y sueña, como sueñan lxs niñxs.  Cuando está despierta busca sitios imaginarios donde huir. Sueña con verdes praderas, montañas, ríos.  Sueña con un perrito que la persigue y juega con ella, sueña con arroyos de aguas cristalinas, con sus manos acariciando las rocas humedas. Y, de repente, cuando la paz se está aproximando a su alma, de pronto, el paisaje se oscurece, la luz se va, los verdes claros se vuelven oscuros, la pradera es ahora un bosque y, el cachorro que antes jugueteaba con ella, un monstruo que la tortura. Despertaba abrumada de su ensueño, asustada por la frecuencia con que l...

La poesía es nuestra

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 Hace unos días dije que me había olvidado de como hacer poesía frente a la brutal represión.  Hoy me acordé.   La poesía es nuestra. Federico García Lorca, lo mataron por rojo y por puto. Rodolfo Walsh, periodista desaparecido. Charly, cómo no,  censurado hasta el hartazgo. La negra Sosa, León Gieco, el enorme Principito, Elsa Borenmann. ¡Cuentos de niños! Puedo seguir hasta el infinito sin olvidarme de la siempre inolvidable eterna cigarra cantora, siempre hermosa María Elena Walsh. Puedo seguir y seguir, y seguir siguiendo. Pero la lista se acorta si volteo a la derecha.  ¿Han visto que bonitos esos versos? "Jamás un palo tan bello  golpeó jubilados hasta hoy". O aquella canción tan bonita: "Vivan los ricos a costa de los pobres". Yo tampoco. Estoy casi segura, con poco miedo a equivocarme, afirmo y re contra afirmo: A la derecha no hay poesía.  "Sarmiento fue un gran escritor" me dirá alguien. Y yo digo que su prosa tan hermosa quedó manchada ...

La poesía en tiempos de represión

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 Ponerle palabras al dolor. Convertir el dolor en arte. Esa siempre fue mi premisa. Pero es más fácil cuando la distancia inspira mis letras o cuando un desamor me rompe el alma. Hoy no sé hacerlo bien.  Me duele, me rompe, me destruye el corazón la dictadura perversa y escondida que nos azota. La indiferencia de mi gente cuando a nuestros viejos les rompen la cabeza a palos por pedir un salario digno. Piden vivir simplemente, y los balean, los apalean, les dañan los ojos mientras poco a poco rompen su alma. Lloran pidiendo que ya no les peguen más.  Y siguen pegando. Un periodista con un pedazo de cerebro afuera. No es metáfora. Aunque la metáfora aplique para otrxs que sí, pareciera que el cerebro se les cae a pedazos frente a un sobre y un vaso de leche. Pero no. Esta vez, no es metáfora.  Le rompieron el cráneo y un pedazo de cerebro se escapa. Pérdida de masa encefálica dicen.  Y mi gente tranquila. No saben ni que pasa.  La vida sigue sin ellxs (nuest...