Crónica de domingo por la noche
Cae la noche y junto con ella el peso de mundo sobre mi espalda. Ok, no, evidentemente, es una expresión hiperbólica, pero algo así se siente. Me duele el cuerpo y la mente y, si es que existe, quizás, eso que llamamos alma. Después de tanto trabajo conmigo misma, aún no sé identificar bien las emociones negativas que me embargan. tal vez, la sensación de soledad me duele, y es una picardía porque la vida me ha demostrado con creces que siempre que caigo, hay personas muy valiosas dispuestas a levantarme. Pero el tema es que ya no quiero caerme más, y tener alguien que me de la mano en esos momentos en que tropiezo, en que me siento tan cerca del suelo, estaría bien. y hablo de la sensación de soledad y no de la soledad en sí misma porque miro alrededor y sé que ahí están esas personitas bellas. Pero cómo escapar del sentimiento es mi lucha constante...sobre todo de los domingos por la noche. No sé qué tienen los domingos, no sé qué trae el atardecer del último día de la sem...