La poesía en tiempos de represión

 Ponerle palabras al dolor. Convertir el dolor en arte. Esa siempre fue mi premisa. Pero es más fácil cuando la distancia inspira mis letras o cuando un desamor me rompe el alma. Hoy no sé hacerlo bien. 

Me duele, me rompe, me destruye el corazón la dictadura perversa y escondida que nos azota. La indiferencia de mi gente cuando a nuestros viejos les rompen la cabeza a palos por pedir un salario digno. Piden vivir simplemente, y los balean, los apalean, les dañan los ojos mientras poco a poco rompen su alma. Lloran pidiendo que ya no les peguen más.  Y siguen pegando.

Un periodista con un pedazo de cerebro afuera. No es metáfora. Aunque la metáfora aplique para otrxs que sí, pareciera que el cerebro se les cae a pedazos frente a un sobre y un vaso de leche. Pero no. Esta vez, no es metáfora.  Le rompieron el cráneo y un pedazo de cerebro se escapa. Pérdida de masa encefálica dicen. 

Y mi gente tranquila. No saben ni que pasa. 

La vida sigue sin ellxs (nuestrxs viejxs) y yo no lo entiendo. No entiendo por qué el “presidente” sigue siendo dictador. No entiendo por qué la calma. No entiendo por qué sigo. 

No hay consecuencias. Lo hacen porque saben que mañana la vida sigue. Y quizás insulten a alguna artista para que nos olvidemos de lo que pasó. De que le pegaron a nuestrxs viejxs, de que casi matan (todavía puedo decir casi, espero poder seguir diciéndolo mañana) a un periodista. Saben que el pueblo tiene la memoria frágil. Saben que esto mañana será olvido. 



Hoy es difícil la poesía.  A este dolor no sé hacerlo poesía. 


Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Tengo miedo

¡¡Bienvenidxs a La Musa!!