Mi lugar feliz

Buenas, buenas! O no tan buenas...no sé cómo les encuentro. Hace mucho que no hago una entrada por acá. Puede que haya sido por colgada, o quizás porque no tenía mucho por contarles, o tal vez porque no encontraba las palabras adecuadas para hablarles...o no sé, lo que ustedes prefieran pensar, si es que hay un ustedes. 
Me gusta pensar que hay alguien que lee esto, que alguien entra al blog para leerme y se desilusiona cuando ve que no hay entradas nuevas pero dudo que eso pase. Igual, es lindo soñar...
Soñar, qué palabra bonita, ¿no? Un sueño me trajo hasta acá, el sueño de una vida sin carencias (económicas al menos) y en la que pueda encontrarme yo, sin condicionamientos, en la que ser la que soy no sea pecado. 
Pero qué difícil resulta migrar. Me faltan los besos de mi compañero, sus abrazos, sus mates, sus quejas. Me falta él. 
Podría sobrellevar todo lo que implica dejar el pago hasta casi con alegría si supiera que al volver cansada del trabajo me esperan sus caricias. Mi cama está vacía y la tecnología no ha creado aún dispositivos que aplaquen los deseos de la piel. 
Es que no se imaginan lo que este muchacho es para mí. Es calma, es caricias, es seguridad, es mi lugar feliz. 
Solo les deseo a quienes me leen que encuentren su lugar feliz, porque aunque se sufre cuando se tiene lejos, unx sabe que siempre se puede volver a sus brazos y volver a ser feliz por un ratito.

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