¡Feliz día de las madres! De las que paren, las que maternan, las que acompañan, las que enseñan y las que de cualquier forma que sea cumplen un rol maternal. 

Hoy es para mí un día nostálgico, así que recurro a la poesía, ese lugar que siempre me abraza. Y me acordé de este poema, y solo me queda agradecer por ellas que, después de mucho tiempo, pudieron mirar al cielo, desplegar las alas, y no volver a lo que le dicen "deber". 

Te amo, mamá.  

 Ama de casa


Un momento de calma,
un silencio profundo,
la soledad compañera,
los ojos descansan.

La mirada al cielo,
se despliegan alas. 


Son los sueños niños de niñas crecidas que ya peinan canas.

Son los sueños grises 
de esos ojos grises 
que logran la calma. 

Los ojos viajeros 
cargados de sueños

que en el cielo se hallan 
con todas aquellas 
que buscando calmas
desplegaron alas
y soñaron vidas
repletas de vida,
vidas de alegría 
repletas de calma.

Los párpados caen
cargados de calma, 

observa esas manos
ya algo agrietadas.
Son manos cansadas 
de tejer esperanza
y pies agotados 
de andar esperando.

Un momento de calma,
pero el quehacer llama.

Se agotó la calma.
Otra vez, la casa.


La Musa de la Mala Pata

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