Memorias de subsuelo: el placer en el sufrimiento




 "Somos seres muertos desde el momento de nacer"


Hola, mi gente. Acabo de terminar de leer el libro "Memorias del subsuelo" de Dostoievski y me quedé pensando. Fue uno de esos libros que me voló la cabeza, no podía soltarlo. 

Es un diario de un desdichado que se describe a sí mismo como un hombre malvado, con deliberada intención de ser malvado, pero que reconoce que ni siquiera eso puede lograr. Es un hombre infeliz que decide ser infeliz. 

Toca diferentes cuestiones universales, pero la idea que se me quedó dando vueltas en la cabeza es la de la dicha que se encuentra en el sufrimiento. 

Creemos que constantemente evitamos sufrir, sin embargo, ¿por qué ante, por ejemplo, una ruptura amorosa elegimos esas canciones que nos hunden en el llanto y la miseria? Y eso por solo dar un ejemplo. Frente a otras situaciones, a mi ver, más terribles, también elegimos el dolor. Es difícil muchas veces tomar la decisión de dejar la pena a un lado y buscar la dicha. 

Hay un personaje muy particular en este mundo, el auto compasivo. Aquel que constantemente muestra lo miserable que es, como el autor de nuestro diario. Y es que, claro, revolcarnos en nuestra propia mierda encierra cierto placer. Y cuando somos miserables, no nos conformamos solo con eso. Queremos ser el más miserable entre los miserables, el más desdichado. Si no podemos ser felices, entonces decidimos ser profundamente infelices. Y esto lo entiendo a la perfección, yo misma me he enfrentado a esta tentación y, debo reconocer, con cierta vergüenza, que alguna vez he sucumbido. 

Pero mi duda, la pregunta que me da vueltas y vueltas en la mente es por qué. ¿Dónde se halla el placer del dolor? ¿Qué es aquello que nos invita a revolcarnos en nuestro dolor? ¿Por qué hay placer en aquello que, en teoría, es opuesto a este? 

No lo entiendo bien. Quizás haya algo de soberbia. De lo ya mencionado antes, de creernos más que otros/as por haber sufrido más. Porque, obvio, el que decide hundirse en el fango no cree que haya otra persona en el mundo en una situación peor, ni siquiera igual a la suya. 

Puedo entender un poco (no mucho), quizás, al amante despechado que elije el arte triste para buscar algo de consuelo, puede ser para no sentirse solo, puede ser para que otro ponga en palabras aquello que no sabe decir. Pero no es a este dolor al que le busco respuestas. Es a ese que nos traga y enamora, es esa relación insana que se establece con la nada misma quizás, con el dolor existencial de no saber por qué vivimos. Es el enamoramiento, las nupcias que uno contrae con ese dolor insoportable. Y, ¿por qué sucede esto? Porque provoca placer. 

En este escrito, estoy segura, no les solucioné nada. Ni siquiera estoy segura de haberles invitado a leer esta obra, muy buena por cierto. Pero quizás, espero, si alguien llegó hasta acá, puedan preguntarse y buscar respuestas a alguna cuestión existencial. 

En otro momento, podemos preguntarnos también para qué nos preguntamos cosas que sabemos no poder responder...pero eso es tema para otro día, para otro cafecito.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Tengo miedo

¡¡Bienvenidxs a La Musa!!